Los principios son pequeñas costumbres que vamos elaborando según crecemos y experimentamos en la vida. Uno no para y piensa, “no haré el mal”, y lo convierte en uno de sus principios. Yo creo que es más bien como probar diferentes filosofías y quedarse con el sabor que más gusta.
Llega un momento que estas pequeñas ideas del mundo se convierten en tus cimientos, y no solo porque te bases en ellos para vivir, si no que se vuelven de hormigón armado. Uno no es capaz de desarraigarse de un sentimiento tan personal y tan antiguo como son los principios. Se convierten en tu misma esencia, lo que te diferencia de los demás.
Hay situaciones en las que es difícil seguir los dictámenes de tu constitución personal, pero, al menos en mi caso, hay una cierta “cabezonería” interna que se opone a violarla. Me gusta pensar que soy fiel a lo que creo, y creo que eso debería ser una máxima para todas las personas.
sábado, 15 de septiembre de 2007
Principios
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